Falso lisiado
Imagina que sufres una lesión grave. En tu tiempo de convalecencia pides la incapacidad laboral absoluta porque es lo que te han aconsejado, pero no te la conceden por temas burocráticos como no tener el tiempo mínimo cotizado.
Decides aprovechar el tiempo y estudias algo que realmente te gusta. Justo al acabar empiezas a trabajar de nuevo ya que tu salud ha ido mejorando y te ves capacitado para ello. El trabajo te encanta y tienes contrato durante los próximos 2 años hasta que acabe el proyecto en el que estás. Después de ese tiempo, si todo va bien y la empresa tiene nuevos proyectos mantendrías tu puesto.
Un buen día tanto a ti como a la empresa, os llega una carta en la que os indican que tienes que dejar de trabajar ya que te conceden la incapacidad absoluta para todo trabajo. Extrañado vas a preguntar por la carta y te explican que ha cambiado una ley con la que si cumples los requisitos para que te la concedan.
Así pues te aclaran que tienes dos opciones: Dejar el trabajo que tanto te gusta para pasar a cobrar una pensión de por vida o renunciar a la incapacidad y seguir con tu empleo. La pensión es menos de lo que estás cobrando pero te da para vivir y la tendrás asegurada más allá de los 2 años que dura tu contrato. En el seguimiento que te hagan sobre tu enfermedad, tendrás que fingir estar como al principio para mantener la prestación, pero dado el tipo de lesión te sería fácil engañarles.
 

Falso lisiado

Imagina que sufres una lesión grave. En tu tiempo de convalecencia pides la incapacidad laboral absoluta porque es lo que te han aconsejado, pero no te la conceden por temas burocráticos como no tener el tiempo mínimo cotizado.

Decides aprovechar el tiempo y estudias algo que realmente te gusta. Justo al acabar empiezas a trabajar de nuevo ya que tu salud ha ido mejorando y te ves capacitado para ello. El trabajo te encanta y tienes contrato durante los próximos 2 años hasta que acabe el proyecto en el que estás. Después de ese tiempo, si todo va bien y la empresa tiene nuevos proyectos mantendrías tu puesto.

Un buen día tanto a ti como a la empresa, os llega una carta en la que os indican que tienes que dejar de trabajar ya que te conceden la incapacidad absoluta para todo trabajo. Extrañado vas a preguntar por la carta y te explican que ha cambiado una ley con la que si cumples los requisitos para que te la concedan.

Así pues te aclaran que tienes dos opciones: Dejar el trabajo que tanto te gusta para pasar a cobrar una pensión de por vida o renunciar a la incapacidad y seguir con tu empleo. La pensión es menos de lo que estás cobrando pero te da para vivir y la tendrás asegurada más allá de los 2 años que dura tu contrato. En el seguimiento que te hagan sobre tu enfermedad, tendrás que fingir estar como al principio para mantener la prestación, pero dado el tipo de lesión te sería fácil engañarles.





 



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