El error de La Muerte.
Alguien te acaba de atropellar mientras cruzabas un paso de cebra. La Muerte en persona llega apurada al lugar del accidente y te confiesa que la ha cagao, no te tocaba morir hoy.
Para intentar recompensarte por su error te ofrece un contrato con las siguientes cláusulas:
A partir de hoy tu mente pasará a ocupar el cuerpo de la persona que te ha atropellado.
Una vez en su cuerpo, podrás hacer lo que quieras con su vida. Desde fingir amnesia y retomar la vida de esa persona hasta pasar olímpicamente de sus conocidos y familiares para vivir una nueva vida con tu nueva apariencia. Lo que NUNCA podrás hacer es intentar convencer a la gente de quién realmente eres. Esto implica que jamás podrás comunicarte con tus seres queridos. El hecho de intentarlo hará que mueras inmediatamente (y esta vez si, para siempre). La mente de la persona que te atropelló morirá. No tendrás ningún recuerdo suyo. Ni un ápice de su personalidad quedará en su cuerpo.
Después de leerlo detenidamente te ofrece un boli por si te interesa la oferta. Antes de decidir hay algo que quieres saber, así que le preguntas que hay más allá. ¿Cielo o infierno?, ¿Un tunel con un final luminoso plagado de familiares difuntos?, ¿La Nada más absoluta?. La Muerte te dice que no te puede contestar a eso así que tendrás que afrontar la decisión en base a tus propias creencias.
 

El error de La Muerte.

Alguien te acaba de atropellar mientras cruzabas un paso de cebra. La Muerte en persona llega apurada al lugar del accidente y te confiesa que la ha cagao, no te tocaba morir hoy.

Para intentar recompensarte por su error te ofrece un contrato con las siguientes cláusulas:

A partir de hoy tu mente pasará a ocupar el cuerpo de la persona que te ha atropellado.

Una vez en su cuerpo, podrás hacer lo que quieras con su vida. Desde fingir amnesia y retomar la vida de esa persona hasta pasar olímpicamente de sus conocidos y familiares para vivir una nueva vida con tu nueva apariencia. Lo que NUNCA podrás hacer es intentar convencer a la gente de quién realmente eres. Esto implica que jamás podrás comunicarte con tus seres queridos. El hecho de intentarlo hará que mueras inmediatamente (y esta vez si, para siempre). La mente de la persona que te atropelló morirá. No tendrás ningún recuerdo suyo. Ni un ápice de su personalidad quedará en su cuerpo.

Después de leerlo detenidamente te ofrece un boli por si te interesa la oferta. Antes de decidir hay algo que quieres saber, así que le preguntas que hay más allá. ¿Cielo o infierno?, ¿Un tunel con un final luminoso plagado de familiares difuntos?, ¿La Nada más absoluta?. La Muerte te dice que no te puede contestar a eso así que tendrás que afrontar la decisión en base a tus propias creencias.




 



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