Reinos opuestos.
Vives en la edad media y tienes que elegir a que reino perteneces. Te presentamos cada nación para que bases tu decisión en los datos:
Por un lado, tenemos el “Reino de la Paz” donde todo es idílico. Los huerfanitos tienen orfanatos en los que vivir. La seguridad en las calles es impecable. El comercio es justo. El gobierno ayuda a los necesitados y respeta los derechos de todos los ciudadanos. Las flores florecen y las mariposas revolotean. Muy bonito todo…
Por otro lado, tenemos el “Reino del Terror” donde impera la ley del más fuerte y la corrupción lo abarca todo. Los huerfanitos son explotados en fábricas y donde antes había orfanatos, ahora hay prostíbulos. Conviene no salir de casa pasada la puesta de sol si es que quieres llegar vivo al amanecer. El gobierno te ejecuta al mínimo gesto de oposición. El vicio inunda las calles manchadas de sangre.
Espera, espera, ¿acaso crees que en el Reino de la Paz todo son ventajas? Algo malo tiene que haber para que esto sea una decisión jodida. El problema de ese reino es que el gobierno ha estado gastando todo su dinero en caridad y obras sociales. Por ello, se encuentran indefensos ante cualquier amenaza. Los vecinos del Reino del terror, han estado reclutando a sus mejores ciudadanos y convirtiéndolos en sanguinarios ejecutores de la voluntad de su Rey, que no es otra que expandir su territorio.
En unos años, antes de que llegues a viejo, el Reino de la Paz será arrasado por su antítesis. Violarán sin piedad a mujeres y niños mientras que los hombres serán torturados y convertidos en esclavos. Puedes vivir feliz en el Reino de la Paz hasta que llegue ese día y entonces luchar hasta la muerte sabiendo que aguantarás poco o suicidarte como un cobarde para evitar los horrores que están por llegar. O puedes vivir toda tu vida en el Reino del Terror y adaptarte a el; al fin y al cabo, en este reino tu vida será mucho más larga aunque también mucho más dura.
Tienes que decidir unirte a uno de los dos reinos para siempre, nunca podrás cambiar de bando. Un último detalle, imagina que no tienes familia ni amigos para tomar tu decisión. Es como si, sabiendo todo esto, te pudieras “retro-reencarnar” en un bebé a punto de nacer en uno de los dos bandos.
 

Reinos opuestos.

Vives en la edad media y tienes que elegir a que reino perteneces. Te presentamos cada nación para que bases tu decisión en los datos:

Por un lado, tenemos el “Reino de la Paz” donde todo es idílico. Los huerfanitos tienen orfanatos en los que vivir. La seguridad en las calles es impecable. El comercio es justo. El gobierno ayuda a los necesitados y respeta los derechos de todos los ciudadanos. Las flores florecen y las mariposas revolotean. Muy bonito todo…

Por otro lado, tenemos el “Reino del Terror” donde impera la ley del más fuerte y la corrupción lo abarca todo. Los huerfanitos son explotados en fábricas y donde antes había orfanatos, ahora hay prostíbulos. Conviene no salir de casa pasada la puesta de sol si es que quieres llegar vivo al amanecer. El gobierno te ejecuta al mínimo gesto de oposición. El vicio inunda las calles manchadas de sangre.

Espera, espera, ¿acaso crees que en el Reino de la Paz todo son ventajas? Algo malo tiene que haber para que esto sea una decisión jodida. El problema de ese reino es que el gobierno ha estado gastando todo su dinero en caridad y obras sociales. Por ello, se encuentran indefensos ante cualquier amenaza. Los vecinos del Reino del terror, han estado reclutando a sus mejores ciudadanos y convirtiéndolos en sanguinarios ejecutores de la voluntad de su Rey, que no es otra que expandir su territorio.

En unos años, antes de que llegues a viejo, el Reino de la Paz será arrasado por su antítesis. Violarán sin piedad a mujeres y niños mientras que los hombres serán torturados y convertidos en esclavos. Puedes vivir feliz en el Reino de la Paz hasta que llegue ese día y entonces luchar hasta la muerte sabiendo que aguantarás poco o suicidarte como un cobarde para evitar los horrores que están por llegar. O puedes vivir toda tu vida en el Reino del Terror y adaptarte a el; al fin y al cabo, en este reino tu vida será mucho más larga aunque también mucho más dura.

Tienes que decidir unirte a uno de los dos reinos para siempre, nunca podrás cambiar de bando. Un último detalle, imagina que no tienes familia ni amigos para tomar tu decisión. Es como si, sabiendo todo esto, te pudieras “retro-reencarnar” en un bebé a punto de nacer en uno de los dos bandos.




 



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