Alta traición
Estás de acampada con un grupo de colegas cuando tu novia se ausenta. Al poco te das cuenta que tu mejor amigo tampoco está con el grupo. Al cabo de un rato decides ir a buscarlos. Al llegar a los coches, aparcados en una pendiente, no puedes creer lo que ven tus ojos. Tenías plena confianza en ellos hasta que los has pillado zumbando en los asientos traseros del vehículo de tu amigo del alma (ya ves, se la chupas para salvarte la vida y así te lo paga). Vas decidido a pedirles explicaciones cuando una idea pasa por tu mente: Sabes que al coche de tu ex-colega le falla el freno de mano y siempre lleva una cuña con la que inmovilizar el coche cuando el terreno lo requiere, como en esta ocasión. Ellos siguen a lo suyo, ni se han percatado de tu presencia. Puedes acercarte perfectamente sin que te vean y quitar la cuña de la rueda para que el coche se deslice colina abajo. Por la situación es fácil predecir que el coche  sufrirá daños importantes y ellos se llevarán unos buenos moratones, como máximo alguna fractura, nada extremadamente grave. Encima tendrán que explicar que hacían en el coche cuando les pasó esto. Tienes la ocasión perfecta para joderle el coche al capullo y putearles de lo lindo sin que sospechen que fuiste tú. También puedes ignorar la ocasión que te brinda el universo y actuar como prefieras sin recurrir a esta jugarreta. La decisión es tuya:

Alta traición

Estás de acampada con un grupo de colegas cuando tu novia se ausenta. Al poco te das cuenta que tu mejor amigo tampoco está con el grupo. Al cabo de un rato decides ir a buscarlos.

Al llegar a los coches, aparcados en una pendiente, no puedes creer lo que ven tus ojos. Tenías plena confianza en ellos hasta que los has pillado zumbando en los asientos traseros del vehículo de tu amigo del alma (ya ves, se la chupas para salvarte la vida y así te lo paga).

Vas decidido a pedirles explicaciones cuando una idea pasa por tu mente: Sabes que al coche de tu ex-colega le falla el freno de mano y siempre lleva una cuña con la que inmovilizar el coche cuando el terreno lo requiere, como en esta ocasión. Ellos siguen a lo suyo, ni se han percatado de tu presencia. Puedes acercarte perfectamente sin que te vean y quitar la cuña de la rueda para que el coche se deslice colina abajo. Por la situación es fácil predecir que el coche  sufrirá daños importantes y ellos se llevarán unos buenos moratones, como máximo alguna fractura, nada extremadamente grave. Encima tendrán que explicar que hacían en el coche cuando les pasó esto.

Tienes la ocasión perfecta para joderle el coche al capullo y putearles de lo lindo sin que sospechen que fuiste tú. También puedes ignorar la ocasión que te brinda el universo y actuar como prefieras sin recurrir a esta jugarreta. La decisión es tuya:



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